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8 formas de entrenar la confianza en el trabajo

Que las mujeres tenemos menos autoconfianza que los chicos no es ninguna novedad. Nosotras lo vivimos cada día cuando corregimos sin parar un documento, cuando nos da miedo lanzarnos a ese nuevo proyecto hasta que no sabemos todas las respuestas, cuando no le decimos lo que pensamos a nuestro jefe o incluso cuando no nos atrevemos a pedir un aumento de sueldo porque dudamos si lo merecemos.

 

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Publicado por BEPOW

Ahora sabemos que no somos ‘las únicas’, que no estamos solas, que muchas de las que nos rodean sufren la misma carencia de confianza, inclusive aquellas que han triunfado a lo grande en EEUU, en las grandes empresas de Silicon Valley. Estudios científicos lo atribuyen a la diferencia de nuestros patrones de pensamiento en comparación con el de los hombres, así como a causas hormonales, aunque aún se está indagando en ello.

Pero aquí va la buena noticia: la confianza se puede entrenar, es un músculo que cuanto más utilices, mejor funcionará, gracias a la neuroplasticidad de nuestros cerebros. Así lo fundamentan las periodistas americanas Claire Shipman y Katty Kay en su libro The Confidence Code, un tratado en la ciencia y el arte de ganar autoconfianza. Lo confirma también la mismísima Arianna Huffington, fundadora del Huffington Post y una de las líderes más prominentes en América.

Así que les proponemos entrenarlo todas juntas, de la mano de las más aventajadas en estos asuntos. ¿Por qué? Porque si no lo hacemos, nuestras ambiciones profesionales y personales quedarán frustradas por mucho que hagamos el trabajo perfecto y seamos las últimas que nos vayamos de la oficina. Está demostrado, según varios estudios, que el éxito está relacionado con la valía personal, pero en igual medida con la confianza en una misma. De modo que ¡a entrenar todas juntas!

Anotemos tres cosas buenas que hacemos en el trabajo todos los días. No lo dice un gurú del yoga, sino la ilustre Sheryl Sandberg, la COO de Facebook, es decir, directora operativa de la red social y primera mujer en formar parte de su comité ejecutivo. Si ella lo practica sin descanso, imagínense todo lo que deberíamos hacerlo nosotras. De acuerdo con estudios de neurociencia de la Universidad de Berkeley, así se entrena el cerebro a centrarse en lo positivo.

 Acción, acción y acción. Dejemos de pensar. Esa es la máxima del libro The Confidence Code, después de su estudio en profundidad de las causas y las maneras de atajar lo que ellas denominan como un gap de confianza.

 Conozcámonos a nosotras mismas. De quién podría venir mejor consejo sino de la magnate de los medios de comunicación Oprah Winfrey, que asegura: “no puedes moverte libremente, hablar abiertamente o actuar de manera libre a menos que te sientas confortable contigo misma”.

 Practiquemos sin parar.  Tenemos que tomar decisiones. “Cuanto más lo ejercito, más natural es para mí no dejar que los miedos me rijan”, esta vez las palabras son de Arianna Huffington.

 Hablemos de primeras (bueno… no todas al mismo tiempo). En las reuniones, según una de las líderes de Silicon Valley citada por la revista Forbes, es mejor hablar de los primeros para que así no te entre el miedo. Y, por supuesto, evitar ese perenne “lo siento” que está siempre en la boca de todas y que nos hace enanitas.

 A reírse de nuestro yo crítico interior. Si no lo podemos derrotar, al menos aprendamos que dentro de nosotras está esa voz crítica y que también hay otra más positiva. Según propone Tara Mohr en su libro “The Playing Big Book”, Find Your Voice, Your Mission, Your Message (El libro de jugar a lo grande, Encuentra tu voz, tu misión, tu mensaje), la mejor solución es tomar esa voz autocrítica como si fuese un muñeco, reírse de él y bajarle el volumen.

 Intentémoslo otra vez. Nos tenemos que acostumbrar a caer y a levantarnos, es algo con lo que tenemos que convivir si queremos crecer. Ver las derrotas como una parte del proceso de aprendizaje.

 Y sobre todo, acuérdate de nuestro mayor enemigo, el “killer”que nos desbarata todos nuestros planes, el insidioso perfeccionismo, ese que nos paraliza y mata nuestra confianza. Ese es el que me haría revisar hasta la extenuación este artículo, pero ahora que ya sé cómo funciona, lo voy a ignorar ¿Y tú? ¿En qué estás siendo demasiado perfeccionista? Déjalo y empieza a ejercitar el músculo de tu confianza.

 

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